No existe un solo desayuno que sea perfecto para todos. En este primer consejo, Pedro Pauleta propone algo refrescante y sencillo: comenzar por escuchar eso que realmente hace que te sientas bien. El hábito matutino más impactante consiste en sentarse a la mesa, todos los días, frente a algo que realmente te guste.
Pequeños pasos, todas las mañanas. Así nacen las leyendas.