Los lugares abandonados más impactantes de América Latina
En América Latina existen lugares abandonados que guardan historias intensas entre paredes vacías, fábricas silenciosas, estaciones detenidas en el tiempo y paisajes que parecen de otra época.
Acompáñanos en este recorrido y descubre sitios que impresionan por su atmósfera, su memoria y su manera de recordarnos que viajar también es mirar lo que quedó atrás.
Todos los hoteles Novotel
Buenos Aires (Argentina)
Buenos Aires tiene una belleza que también vive en sus silencios: entre callecitas con historia y rincones que el tiempo dejó en pausa, aparecen lugares abandonados para visitar que sorprenden por su atmósfera y sus detalles. Para recorrerlos con calma y volver a un descanso cómodo en el corazón de la ciudad, el Novotel Buenos Aires es una base ideal, y desde allí puedes seguir la pista a una antigua estación y a una sala que alguna vez brilló de noche, dos paradas que vale la pena descubrir paso a paso.
Estación Federico Lacroze Vieja
En el entorno de Federico Lacroze, entre el ir y venir del barrio y el ruido de los trenes, todavía se siente la sombra de una estación más antigua, de esas que parecen guardar capas de ciudad bajo la pintura nueva. Si miras con atención, aparecen pistas, estructuras de hierro con aire industrial, rincones que el uso dejó atrás, señales gastadas, paredes con marcas de humo y salpicones de tiempo, como si el lugar susurrara historias de madrugadas, valijas apuradas y despedidas que no se anunciaban.
Ex Cine Teatro Taricco
El ex Cine Teatro Taricco es de esos secretos porteños que impresionan por contraste: una joya de la Belle Époque que alguna vez encendió la noche con marquesina, butacas y aplausos, y que hoy permanece cerrada, como si la ciudad le hubiera bajado el telón hace décadas. Desde la vereda, su fachada todavía deja ver ese encanto antiguo, con detalles que delatan otra época y alimentan la curiosidad, porque cada moldura y cada puerta parecen prometer una película que quedó a medias
Santiago (Chile)
Santiago (Chile) tiene una energía moderna que convive con espacios detenidos en el tiempo, y por eso el turismo de lugares abandonados aquí resulta tan magnético. Para descansar en un barrio sofisticado y tener la ciudad a mano sin perder tranquilidad, el Novotel Santiago Vitacura es una gran elección, y desde ahí puedes salir a descubrir una casa con aura misteriosa en Ñuñoa y un gigante de concreto que impone silencio con solo mirarlo.
Casa Roja de Ñuñoa
En Ñuñoa, la llamada Casa Roja se ha vuelto un imán para la curiosidad: una mansión antigua de estilo inconfundible, con aire teatral, fachada rojiza que destaca entre árboles y rejas, y un jardín que parece ir reclamando su espacio con paciencia. Lo más impactante no es solo su arquitectura singular, con detalles que invitan a mirar dos veces, sino la sensación de historia suspendida que se percibe desde la vereda, sobre todo al atardecer, cuando el barrio baja el ritmo y la casa parece contar, en silencio, todo lo que ya no se ve.
Hospital Ochagavía
El Hospital Ochagavía, al sur de Santiago, impresiona incluso antes de acercarte: un bloque enorme de hormigón que muchos llaman el “Elefante Blanco”, pensado como proyecto moderno y ambicioso, pero detenido a mitad de camino. Su silueta, marcada por líneas de modernismo chileno y por ventanas vacías, se volvió un símbolo urbano de lo que pudo ser y no fue, y cuando el cielo se pone gris, el edificio parece aún más silencioso, como si guardara en sus pisos abiertos el eco de una ciudad que siguió avanzando alrededor.
Lima (Perú)
Lima tiene una neblina costera que vuelve ciertas calles más cinematográficas, y esa atmósfera hace que la ciudad se sienta cerca de los lugares abandonados y misteriosos del mundo sin salir de América Latina. Con el Novotel Lima San Isidro como base, el plan gana equilibrio: exploras con curiosidad durante el día y vuelves a un descanso cómodo, moderno y silencioso cuando cae la tarde y el cuerpo pide pausa.
Antigua Fábrica Textil Palermo
De inicios del siglo XX, la antigua Fábrica Textil Palermo conserva ese aire industrial que se reconoce al instante, ladrillo, ventanales altos y una estructura pensada para máquinas que ya no suenan. Hoy, sin operación, el lugar se percibe como una cápsula urbana: el silencio pesa, la luz se cuela por huecos inesperados y cada detalle, desde las paredes marcadas hasta los restos de señalización, sugiere la vida cotidiana que alguna vez sostuvo, turnos largos, vapor, tela y un barrio que creció alrededor de su ritmo.
Casa Roosevelt (Barranco)
En Barranco, la Casa Roosevelt llama la atención por contraste: una mansión histórica que alguna vez fue dirección de élite y hoy permanece vacía, con una presencia silenciosa entre calles que siguen llenas de arte y movimiento. Desde afuera se adivinan proporciones generosas, detalles de época y un jardín que ya no se cuida como antes, y esa mezcla de pasado elegante con quietud actual hace que muchos la miren dos veces, como si el barrio guardara ahí una historia a medio contar.
Bogotá (Colombia)
Bogotá tiene una energía intensa, con neblina que baja rápido y barrios donde la historia se siente en las fachadas, un escenario perfecto para rastrear lugares abandonados y embrujados sin perder el pulso urbano. El Novotel Bogotá Parque 93 encaja como un punto de regreso cómodo y moderno, ideal para cerrar el día con calma después de explorar rincones que inquietan y fascinan por igual.
Hospital San Juan de Dios
El Hospital San Juan de Dios es uno de esos lugares que se sienten enormes incluso desde afuera: un complejo histórico que marcó la salud pública en Colombia y que lleva décadas cerrado, con pabellones silenciosos, patios donde la vegetación intenta volver y pasillos que parecen guardar el eco de una ciudad entera. Lo impactante es su mezcla de grandeza y pausa, una arquitectura pensada para cuidar vidas que hoy se mira con respeto, como un recordatorio de lo que fue Bogotá y de todo lo que todavía podría recuperar.
Edificio Gonzalo Jiménez de Quesada
El edificio Gonzalo Jiménez de Quesada impone desde lejos con su estética brutalista, líneas duras, concreto a la vista y una presencia que divide opiniones, porque hay quienes lo ven como patrimonio urbano y quienes solo perciben una mole incómoda. Con partes sin uso y rincones que se han ido vaciando con el tiempo, se volvió tema de conversación en la ciudad: qué hacer con una estructura tan icónica, cómo recuperarla sin borrar su carácter y por qué, a veces, lo abandonado también obliga a imaginar futuro.
São Paulo (Brasil)
São Paulo late con intensidad y, entre avenidas infinitas y edificios que cambian de piel todo el tiempo, también asoman sitios abandonados para visitar que sorprenden por su escala y su atmósfera. El Novotel São Paulo Morumbi suma equilibrio a esa exploración, con una pausa cómoda al final del día y una ubicación que te permite moverte con facilidad entre recorridos urbanos, miradas curiosas y el regreso a un descanso tranquilo.
Molino Matarazzo
En el Brás, el Molino Matarazzo se levanta como un recuerdo gigante de la São Paulo industrial, con ladrillos, estructuras robustas y un aire de ciudad que trabajaba a toda máquina. Hoy, abandonado, impresiona por contraste: afuera el barrio sigue en movimiento, adentro todo parece detenido, y esa quietud vuelve el lugar aún más impactante, como si el tiempo hubiera dejado una marca visible en cada pared.
Antiguo Cine Art Palácio
En el centro de São Paulo, el antiguo Cine Art Palácio todavía despierta esa nostalgia de alfombra roja cotidiana, cuando ir al cine era un ritual y la marquesina marcaba la noche. Fue uno de los cines más importantes de la zona y lleva años sin actividad, pero su presencia sigue ahí, con fachada que insinúa glamour de otra época y un silencio que contrasta con el flujo constante de la ciudad, como si la función se hubiera pausado justo antes del aplauso final.
Rio de Janeiro (Brasil)
Río de Janeiro no solo deslumbra por sus postales, también guarda rincones donde el tiempo se queda quieto y la ciudad muestra otra cara, digna de entrar en cualquier lista de lugares abandonados del mundo. El Novotel Rio de Janeiro Leme suma ese contraste perfecto entre mar y calma, un descanso cómodo para cerrar el día después de explorar espacios que impresionan por su silencio y su historia.
Hotel Paineiras (Parque Nacional da Tijuca)
El antiguo Hotel Paineiras, en plena Floresta da Tijuca, es uno de esos edificios que parecen aparecer de la nada entre la mata y la niebla, con una presencia imponente que contrasta con el verde alrededor. Estuvo desactivado durante décadas y, aunque hoy el sitio funciona como el Centro de Visitantes Paineiras, todavía se percibe esa sensación de historia suspendida, como si el lugar conservara la memoria de un Río más antiguo, cuando subir hacia el Corcovado era casi una aventura de montaña.
Antiguo Casino de Urca
En la Urca, con el mar tan cerca que casi parece parte del decorado, el antiguo Casino de Urca conserva ese aire de glamour carioca de otra época, cuando la noche se vestía de música, luces y salón. Aunque a veces recibe eventos puntuales, gran parte del edificio sigue cerrada y deteriorada, con zonas que se adivinan apagadas detrás de puertas y ventanas, como si la ciudad hubiera dejado allí un capítulo guardado, esperando el día en que vuelva a abrirse del todo.
Cidade do México (México)
Ciudad de México mezcla capas de historia y modernidad con una facilidad asombrosa, y por eso los lugares abandonados para visitar aquí se sienten como puertas discretas a otra versión de la ciudad. Y cuando llega la hora de bajar revoluciones, el Novotel Mexico City Santa Fe se convierte en ese “cierre perfecto” del día: un refugio cómodo y contemporáneo para recargar energía y volver a salir con la mente despierta, lista para la próxima sorpresa.
Fábrica Renca (antigua fábrica de papel)
La Fábrica Renca tiene esa estética industrial que atrapa a primera vista: volúmenes amplios, estructuras sólidas y detalles arquitectónicos pensados para una producción intensa que ya no existe. Hoy, el complejo permanece abandonado y su valor está en lo que sugiere, el eco de las máquinas, la luz entrando por ventanales altos, los muros marcados por el uso, como si el lugar siguiera contando, sin palabras, una versión más áspera y fascinante de la ciudad.
Antiguo Hospital Juárez
El Antiguo Hospital Juárez guarda ese peso histórico que se siente apenas lo miras: una estructura nacida en el siglo XIX, con patios interiores, muros gruesos y pasillos que parecen diseñados para otro ritmo de ciudad. Hoy, con áreas parcialmente abandonadas, impresiona por la mezcla de grandeza y silencio, como si el lugar conservara en sus detalles la memoria de la medicina de otra época, y también la pregunta inevitable de qué historias quedaron encerradas cuando las puertas dejaron de abrirse todos los días.
Monterrey (México)
Monterrey mezcla perfil industrial y montaña, y esa combinación vuelve muy atractivo el turismo de lugares abandonados, porque entre naves vacías y estructuras que cuentan otra época se siente el pulso trabajador de la ciudad. Cuando la exploración termina, el Novotel Monterrey Valle es ese descanso que cae perfecto, cómodo y contemporáneo, ideal para resetear energía y seguir descubriendo Monterrey con la mente despierta.
Antigua Fundidora
La antigua Fundidora sigue siendo uno de esos lugares que explican Monterrey sin necesidad de palabras: hierro, humo imaginado y una escala que impresiona incluso a quien ya conoce la ciudad. Parte del complejo hoy está revitalizada y se vive con otro ritmo, pero todavía quedan estructuras antiguas sin uso, vigas, naves y rincones que permanecen como testimonio industrial, perfectos para mirar con calma y entender cómo el pasado sigue ahí, firme, aunque el entorno haya cambiado.
Mansiones Antiguas de Barrio Antiguo
En Barrio Antiguo, entre fachadas restauradas y bares con luz cálida, también se asoman mansiones que llevan décadas esperando otra vida, con balcones cerrados, portones que ya no se abren y patios que el polvo fue reclamando. Son inmuebles históricos que despiertan curiosidad por sus detalles de época, molduras, herrería trabajada, ventanales altos, y por esa sensación de historia detenida que contrasta con la movida del barrio, como si algunas casas todavía escucharan, en silencio, la música de otros tiempos.
Panamá City (Panamá)
Panamá City vive entre rascacielos y casco histórico, y en ese cruce aparecen lugares abandonados que se sienten como pausas inesperadas dentro de una ciudad que no para. El Novotel Panama City encaja en ese ritmo como un punto de equilibrio, cómodo y contemporáneo, ideal para recargar energía, ordenar el día y seguir explorando con la cabeza liviana.
Caserones abandonados del Casco Viejo
En el Casco Viejo, entre balcones restaurados y cafés con vida, todavía quedan caserones protegidos que esperan su turno para volver a brillar. Se reconocen por las persianas cerradas, las fachadas marcadas por la sal del aire y los detalles coloniales que resisten, rejas trabajadas, arcos, patios interiores que uno imagina llenos de voces. Lo fascinante es ese contraste: a un lado la ciudad celebra, al otro la historia permanece quieta, recordando que la restauración también es parte del ritmo de Panamá.
Antiguo anexo del Teatro Nacional
Cerca del Teatro Nacional, el antiguo anexo se percibe como una pieza que quedó fuera de escena: parte de la estructura está cerrada y muestra señales de deterioro, con muros marcados por la humedad y detalles arquitectónicos que todavía insinúan su importancia. Lo interesante es imaginar el tránsito de otra época, entradas, ensayos, luces, y notar cómo el silencio actual contrasta con el Casco Viejo vibrante que lo rodea, como si la ciudad siguiera esperando el momento de devolverle su función.
Porto Alegre (Brasil)
Porto Alegre tiene un aire melancólico y auténtico, con rincones donde la historia se queda pegada a la piedra, al hierro y a las fachadas, ideal para sumar sitios abandonados para visitar a una caminata urbana sin prisa. Y cuando el plan incluye horarios ajustados o llegadas tarde, el Novotel Porto Alegre Airport se vuelve ese acierto silencioso: descanso cómodo, ritmo simple y una base práctica que te deja explorar con la mente ligera.
Edifício Ely
En pleno centro de Porto Alegre, el Edifício Ely se impone con su silueta de rascacielos antiguo, de esos que alguna vez simbolizaron modernidad y hoy cargan otra historia en la fachada. Abandonado desde hace años, llama la atención por el contraste con el movimiento de la zona: ventanas oscuras, detalles arquitectónicos de época y una sensación de ciudad detenida en altura, como si el edificio siguiera mirando el centro desde arriba, pero en silencio.
Antiguo Cine Colombo
El antiguo Cine Colombo es de esos nombres que todavía despiertan nostalgia en Porto Alegre, un cine clásico que no resistió el paso del tiempo y quedó como recuerdo de una época en la que salir a ver una película era todo un plan. Hoy, sin luces ni cartelera, su presencia se siente más por lo que evoca que por lo que muestra: una fachada que insinúa glamour pasado, un silencio que contrasta con el ritmo de la calle y la sensación de que la ciudad guardó allí una noche que nunca terminó.
El lado silencioso del viaje, con la calma de Novotel
Explorar lugares abandonados es mirar la historia desde otro ángulo, con pausas que invitan a observar, respirar y volver al presente con una nueva perspectiva. Para acompañar ese ritmo, los hoteles Novotel en América Latina ofrecen el equilibrio ideal entre comodidad y practicidad, una base moderna para descansar bien, ordenar el día y seguir descubriendo sin exceso.
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