Santa Cruz de la Sierra: ciudad cosmopolita entre colinas y bosques en un solo destino
Santa Cruz de la Sierra combina ritmo urbano y naturaleza cercana, con una energía cosmopolita que convive con colinas verdes, senderos y bosques a pocos minutos del centro. Sigue leyendo y descubre cómo moverte por la ciudad, qué ver sin prisa y dónde encontrar esos paisajes que cambian el día con una escapada breve.
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Santa Cruz en pocas líneas: por qué es una base cómoda para moverte por Bolivia
Santa Cruz de la Sierra es una ciudad práctica para empezar, avanzar y volver, con un ritmo ágil que facilita combinar planes urbanos con escapadas verdes sin perder tiempo en logística. En las próximas líneas encontrarás claves simples para prepararte mejor y moverte con seguridad, así tu viaje fluye desde el primer día.
Clima cálido, horarios y qué llevar para la ciudad y las excursiones
En Santa Cruz el calor marca el ritmo: lo más agradable suele ser salir temprano, hacer la pausa fuerte al mediodía y volver a la calle cuando baja el sol y la ciudad se enciende con terrazas y movimiento. Para moverte cómodo lleva ropa liviana, gorra o sombrero, bloqueador y una botella de agua, y si tienes excursiones suma repelente, un impermeable plegable para chaparrones repentinos y calzado cerrado con buena suela, porque entre veredas, tierra y senderos la diferencia se nota.
Cómo moverte por los anillos y elegir zonas para alojarte
El calor marca el ritmo: lo más agradable suele ser salir temprano, hacer la pausa fuerte al mediodía y volver a la calle cuando baja el sol y la ciudad se enciende con terrazas y movimiento. Para moverte cómodo lleva ropa liviana, gorra o sombrero, bloqueador y una botella de agua, y si tienes excursiones suma repelente, un impermeable plegable para chaparrones repentinos y calzado cerrado con buena suela, porque entre veredas, tierra y senderos la diferencia se nota.
Centro histórico sin complicaciones: Plaza 24 de Septiembre y alrededores
El corazón histórico se recorre a pie y sin estrés, con la Plaza 24 de Septiembre como punto de partida perfecto para orientarte, mirar la ciudad de cerca y hacer pausas cuando lo necesites. En un par de calles vas a encontrar el plan ideal para una mañana redonda: arquitectura para mirar con calma, caminatas cortas y paradas frescas que se disfrutan a la sombra.
Catedral Metropolitana y paseo a pie por el Casco Viejo
A un costado de la Plaza 24 de Septiembre, la Catedral Metropolitana Basílica Menor de San Lorenzo marca el inicio perfecto para caminar el Casco Viejo sin esfuerzo: entra un momento y mira hacia arriba, sus bóvedas de madera pintadas tienen un detalle que muchos pasan por alto. Al salir, sigue por las calles cercanas con edificios que todavía conservan el aire histórico del centro, entre balcones, fachadas y rincones que se descubren mejor a paso lento, con paradas cortas para mirar, tomar agua y seguir.
Cafés, heladerías y pausa a la sombra en la plaza
Cuando el sol aprieta, la mejor decisión es volver a la plaza y hacer una pausa inteligente: busca un banco bajo los árboles, observa el ir y venir del centro y deja que el plan respire. A pocos pasos aparecen cafés y heladerías para resolver el antojo sin complicaciones, ideal para probar un jugo bien frío o un helado antes de seguir caminando, porque aquí el descanso también forma parte del recorrido.
Cultura actual en el centro: Museo de Arte Contemporáneo (MAC)
El Museo de Arte Contemporáneo (MAC) se siente como una sorpresa bien guardada en el Casco Viejo: funciona en una casona republicana conocida como la Casa de los Tres Pavos, y su historia mezcla pasado y presente en una sola visita.
Entra con calma y mira más allá de las salas, el patio de esculturas es ideal para bajar el ritmo y escapar un momento del calor, y su colección reúne obras y tendencias que ayudan a entender la escena artística boliviana de las últimas décadas.
Y si te gusta moverte sin complicaciones, el Novotel Santa Cruz de la Sierra queda a aproximadamente 5 km del MAC, perfecto para combinar una mañana de museo con una tarde de descanso, piscina estilo playa, co work, restaurante y vistas panorámicas para cerrar el día con otra energía.
Naturaleza dentro de la ciudad: parques y caminatas suaves
Entre los anillos y avenidas principales aparecen bolsillos verdes que cambian el ritmo del día, perfectos para caminar suave, respirar un poco y seguir con el plan sin perder tiempo en traslados largos. La mejor hora suele ser temprano o al final de la tarde, cuando baja el calor y la ciudad se vuelve más amable.
El Jardín Botánico Municipal es el plan tranquilo por excelencia: un espacio enorme con bosques, lagunas y senderos interpretativos donde puedes caminar a tu ritmo y descubrir especies locales sin complicaciones. Está abierto todos los días de 8:30 a 17:30, tiene atractivos como pérgolas de descanso y un camino deck de madera, y la entrada para mayores de 11 años cuesta 15 Bs, ideal para una visita simple que rinde mucho.
Si prefieres quedarte cerca del centro, el Parque Urbano Central suma kilómetros de senderos, áreas para moverte con calma y, cuando anochece, una fuente de aguas danzantes que le da un toque distinto al paseo. Y para una caminata corta con un cambio de paisaje inmediato, el Parque El Arenal aporta su laguna en pleno casco histórico, un buen lugar para una pausa rápida antes de volver a la ruta urbana.
Bosque a 15 minutos: Biocentro Güembé para todo el día
A solo 15 minutos del centro, el Biocentro Güembé es el cambio de aire perfecto cuando quieres un día completo de naturaleza sin complicarte con traslados largos, y además se siente como una escapada real, no como “otro parque más”.
Aquí el plan se arma fácil: mariposario con decenas de especies, orquideario con una variedad sorprendente y senderos ecológicos para caminar con calma entre bosque y lagunas, incluso con opción de kayak si te provoca.
Y cuando el calor aprieta, las piscinas resuelven el resto, hay varias, algunas con cascadas y zonas pensadas para niños, y también rincones tranquilos para ir en pareja y bajar el ritmo. Tip de local: llega temprano para hacer senderos con menos sol, y deja el traje de baño para la tarde, con repelente a mano, porque al final del día se nota.
Dunas cerca de la ciudad: Parque Regional Lomas de Arena
Las Lomas de Arena son ese giro inesperado del viaje: dunas doradas que aparecen cerca de la ciudad, con bosque alrededor, como si el paisaje cambiara de canal en pleno trayecto. Están a unos 12 km al sureste y, en poco tiempo, pasas del asfalto a una postal que parece de otro mundo.
El plan se arma solo: caminatas suaves por la arena, fotos con líneas perfectas en la superficie, y si te anima la adrenalina, sandboard bajando dunas que pueden llegar a 12 metros. Entre un tramo y otro, aparecen lagunas que refrescan la vista y hacen que el contraste sea todavía más llamativo.
Para llegar sin complicaciones, lo más práctico es ir en taxi, movilidad privada o con tour, y elegir temprano o final de la tarde para evitar el calor fuerte. Lleva agua, bloqueador y repelente, y si el día viene con lluvias intensas, conviene ajustar el plan porque algunas salidas se suspenden con mal tiempo.
Selva y cascadas: Parque Nacional Amboró y Refugio Los Volcanes
El lado más verde del viaje aparece rápido: el Parque Nacional Amboró protege un mosaico de ecosistemas que se sienten distintos en pocos kilómetros, y el Refugio Los Volcanes es una puerta de entrada cómoda para vivir selva y roca en la misma escapada. Desde la ciudad, el trayecto suele tomar alrededor de 2,5 horas, y el refugio está a 80 km de Santa Cruz, lo que lo hace perfecto tanto para una salida intensa de un día como para quedarse a dormir y estirar la experiencia.
Lo mejor se descubre caminando con guía, porque el bosque está lleno de detalles: senderos pensados para avistamiento de aves, miradores que se abren de golpe y plantas que parecen de otro planeta, como bromelias y especies endémicas registradas en las rutas del refugio. Si tienes suerte, escucharás el movimiento de loros desde lejos, y en temporada es posible cruzarte con la paraba militar, un clásico del Amboró para quienes miran el cielo con paciencia.
En cuanto a cascadas, hay una que se gana con una caminata fácil de alrededor de 25 minutos, ideal para un baño rápido y un descanso real, sin complicaciones. Para entender qué esperar del camino, conviene saber que el acceso incluye un tramo final controlado, con un traslado interno de 5 km desde la entrada hasta el refugio por razones de seguridad, así que vale salir temprano, llevar agua, repelente y calzado con buena suela, y si puedes sumar una noche, la mañana siguiente suele regalar el mejor momento para ver aves y caminar con menos calor.
Colinas y historia cerca: Samaipata y El Fuerte (Patrimonio Mundial)
Samaipata es ese cambio de clima y paisaje que se agradece: colinas verdes, aire más fresco y un ritmo tranquilo a pocas horas de la ciudad. En un día completo puedes combinar pueblo, historia y un extra sabroso, sin convertir el plan en una carrera.
Sal temprano desde Santa Cruz: el trayecto por carretera ronda los 123 km y suele tomar cerca de 3 horas, según tráfico y estado del camino, así aprovechas la mañana con menos calor.
Primer tramo en el pueblo: usa Samaipata como pausa breve para estirar las piernas, comprar agua y ajustar el plan, el ambiente es calmado y se siente distinto al ritmo urbano.
El Fuerte, Patrimonio Mundial: está a unos 8 km del centro y vale la visita por su enorme roca esculpida y el contraste entre sector ceremonial y zona administrativa, un sitio único reconocido por la UNESCO.
Cómo hacerlo rendir: considera entrar con guía para entender símbolos y trazos, y calcula alrededor de 2 a 2,5 horas caminando con paradas en los miradores.
Qué llevar para ir cómodo: agua, bloqueador, gorra, calzado cerrado, repelente y una chaqueta ligera, el clima en la zona puede sentirse más templado que en la ciudad. Lleva también efectivo en bolivianos, porque en el sitio suelen pedir pago en efectivo.
Opción extra, ruta del vino: si te queda tiempo, suma una cata de vino de altura en el valle, con paradas en viñedos como Uvairenda, ligados a los vinos 1750, una forma simple de cerrar el día con sabor local y vista de colinas.
De regreso, intenta volver con luz para hacer el camino con calma, es una salida que mezcla historia y paisaje sin exigir más de lo necesario.
Zona moderna y cosmopolita: Equipetrol, cafés y Ventura Mall
Equipetrol es la cara más moderna de la ciudad, con avenidas amplias, torres nuevas y ese ritmo de barrio donde el café se vuelve plan: por la mañana, mesas con laptop y jugos bien fríos, y al caer la tarde, terrazas que se llenan sin prisa. Si quieres moverte fácil, aquí todo queda cerca, entre cafeterías de especialidad, panadería recién hecha y rincones perfectos para una pausa antes de seguir.
Cuando llega la noche, el boulevard cambia de energía y se arma el recorrido simple: cine, cena y una caminata corta para cerrar el día. El Ventura Mall funciona como punto práctico para ese plan, con opciones para comer, mirar vidrieras y elegir una película, ideal si buscas un cierre cómodo, urbano y sin complicaciones.
Gastronomía cruceña: qué pedir y por qué vale la pena
La cocina cruceña es directa y generosa: combina arroz, maíz, queso y caldos reconfortantes en platos que cuentan el clima y la vida cotidiana sin necesidad de presentación. En pocas elecciones bien hechas puedes armar un recorrido sabroso, con clásicos imprescindibles y paradas prácticas para probarlos como lo haría un local.
Clásicos: majadito, locro de gallina, sonso, cuñapé
Estos platos son el mapa más rápido para entender la mesa cruceña: sabores cotidianos, recetas que resuelven bien el hambre y combinaciones pensadas para el clima. Con un par de elecciones correctas, pruebas tradición sin complicarte y además aprendes cómo se come aquí, de verdad.
Majadito: arroz suelto con charque o pollo, teñido con urucú, casi siempre servido con huevo frito y plátano, perfecto para un almuerzo sin vueltas. Pídelo con llajwa si te gusta un toque picante, y acompáñalo con refresco bien frío.
Locro de gallina: caldo reconfortante, ideal cuando cae la tarde o si amaneciste con ganas de algo caliente, suele llegar con arroz y trozos de gallina, con ese sabor casero que no falla. En muchos lugares lo sirven con pan o yuca, y ahí el plato se vuelve comida completa.
Sonso: yuca y queso, mezclados y dorados hasta quedar con costra suave, es un clásico de merienda que también funciona como snack de camino. Si lo encuentras recién hecho, pruébalo simple, porque cuando está tibio el queso hace todo el trabajo.
Cuñapé: bolitas de masa de almidón de yuca con queso, pequeñas, calientes y muy fáciles de repetir sin darte cuenta. Va perfecto con café o con un jugo, y es la compra rápida que salva entre un paseo y otro.
Para cerrar el día con la misma practicidad del plato bien elegido, el Novotel Santa Cruz de la Sierra te deja a mano la ciudad moderna y los planes verdes, con un ritmo cómodo para salir a probar, volver a descansar y seguir explorando sin perder tiempo en logística.
Ideas de lugares: mercados y restaurantes de comida típica
Si quieres probar lo más cruceño sin pensarlo demasiado, el Mercado Nuevo es una apuesta segura: a pesar del nombre, funciona desde 1943, conserva un aire colonial y reúne puestos atendidos por generaciones que heredaron recetas y oficio. Ahí es fácil armar una degustación práctica con masaco, cuñapé frito, majadito batido, locro o el clásico revuelto de hígado, y rematar con un mocochinchi o un refresco de tamarindo bien frío.
Para sentarte con calma en un lugar con historia, El Aljibe Comida Típica suma un plus: es un restaurant museo en una casona con más de 130 años, y su carta mantiene el foco en sabores tradicionales como majau, keperí y locro de gallina, con una identidad bien marcada.
Itinerarios listos: Santa Cruz en 24 h, 48 h y 3 días (ciudad + naturaleza)
¿Poco tiempo o ganas de exprimirlo todo? Aquí tienes itinerarios listos para elegir según tu ritmo, combinando ciudad, cultura y naturaleza con distancias lógicas. Solo tienes que decidir cuántos días te quedas y dejar que el plan avance sin fricción, con paradas que encajan bien en cada jornada.
24h: centro histórico + MAC + cena en Equipetrol
En 24 horas puedes llevarte una primera versión muy completa de la ciudad si te concentras en tres ejes que quedan bien conectados: centro histórico, cultura actual y un cierre moderno por la noche. La clave es empezar temprano, hacer una pausa fresca al mediodía y dejar Equipetrol para cuando baja el calor.
Mañana en la Plaza 24 de Septiembre: llega con luz suave para caminar alrededor, mirar la vida cotidiana del centro y entrar un momento a la Catedral Metropolitana Basílica Menor de San Lorenzo para apreciar sus detalles interiores.
Paseo corto por el Casco Viejo: recorre calles cercanas con fachadas antiguas y balcones, a paso lento, con paradas breves para agua y fotos, es un tramo que se disfruta más sin prisa.
Pausa de café o helado: vuelve a la sombra de la plaza y resuelve el antojo con algo frío antes de seguir, es un descanso simple que mejora el resto del día.
Tarde en el MAC: entra al Museo de Arte Contemporáneo, en la Casa de los Tres Pavos, y recorre salas y patio de esculturas para entender la escena local en un formato cómodo.
Atardecer en Equipetrol: termina el día en el barrio más cosmopolita, con una caminata corta entre cafés y terrazas, y si te apetece, suma cine antes de la cena en el área del Ventura Mall.
Con este itinerario vuelves con una idea clara de la ciudad: historia que se camina fácil, arte que sorprende y una noche urbana para cerrar con buen ritmo.
48h: suma Güembé o Lomas de Arena
Con 48 horas, la ciudad se disfruta igual de fácil, pero ahora puedes sumar una escapada que cambie el paisaje sin complicarte la logística. Elige entre bosque con piscinas para un día completo o dunas para una salida más fotogénica y ligera.
Día 1, base urbana: repite el esquema más eficiente, mañana en el centro histórico con pausa a la sombra, tarde de museo o parques urbanos, y noche en Equipetrol con cena tranquila.
Día 2, opción A: Biocentro Güembé para todo el día: sal temprano, recorre mariposario, orquideario y senderos ecológicos cuando el sol está más suave, y deja las piscinas para la tarde, con repelente y traje de baño a mano. La vuelta al hotel se agradece para ducharse y cerrar con un plan simple, sin más traslados.
Día 2, opción B: Lomas de Arena en horario inteligente: elige temprano o final de la tarde para evitar el calor fuerte, camina por la arena, busca lagunas para el contraste, toma fotos con luz baja y, si te animas, prueba sandboard en alguna duna segura. Lleva agua, bloqueador y calzado que aguante arena y tierra.
Tip local para ambos planes: guarda una franja de descanso al mediodía, el clima se siente más intenso y esa pausa hace que el resto del día rinda mejor.
Así, en dos días te llevas historia, cultura y una dosis de naturaleza sin apuro, con un itinerario que se adapta a tu energía y a la temporada.
3 días: añade Amboró o Samaipata
Con tres días ya puedes ver la ciudad con calma y sumar una salida que se sienta como viaje dentro del viaje, con selva y cascadas o colinas con historia. La idea es mantener un día urbano flexible, un día de naturaleza cerca y un tercer día para una excursión más completa.
Día 1, ciudad sin prisa: centro histórico por la mañana, pausa fresca en la plaza, MAC por la tarde y cierre nocturno en Equipetrol con cena en terraza.
Día 2, naturaleza dentro de la ciudad o cerca: elige Jardín Botánico para caminar suave y bajar el ritmo, o Güembé para un día completo combinando senderos y piscinas, según tu energía.
Día 3, opción A: Amboró y Refugio Los Volcanes: sal temprano para aprovechar el bosque con menos calor, haz senderismo guiado y mira aves con paciencia, y si puedes, quédate una noche para vivir el parque en la mañana, cuando la selva suena distinto.
Día 3, opción B: Samaipata y El Fuerte: plan de día completo con cambio de clima, visita al sitio Patrimonio Mundial y caminata con miradores, y si te queda tiempo, suma una cata de vino de altura para cerrar con sabor local.
Con este formato, cada jornada tiene un foco claro y el viaje se siente equilibrado: ciudad práctica, naturaleza cercana y una excursión que deja una historia para contar.
Santa Cruz de la Sierra: un viaje equilibrado entre ciudad, colinas y bosque, con planes para todos los ritmos
Este destino se disfruta mejor cuando lo equilibras: una mañana de Casco Viejo, una tarde de museo o parques, una noche cosmopolita, y al día siguiente una escapada corta hacia dunas, bosque o colinas. Para acompañar ese ritmo sin complicaciones, el Novotel Santa Cruz de la Sierra es una base práctica: queda cerca de los puntos clave de la ciudad, te da comodidad para descansar entre planes y suma espacios que ayudan a bajar revoluciones al final del día, desde una piscina estilo playa hasta áreas para comer bien y seguir con el viaje a tu manera.
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